El sangrado nasal es una queja común que experimenta aproximadamente una de cada cinco gestantes
- Carmen Cabrer, IBCLC, IYCFS, CLAAS, Educador Prenatal, Doula

- Sep 22, 2021
- 7 min read
Updated: Jan 26

El sangrado nasal, también conocido como epistaxis, es un fenómeno común que muchas experimentan durante el embarazo. Aunque puede ser alarmante ver sangre saliendo de la nariz, en la mayoría de los casos no representa un riesgo grave para la madre ni para el feto. Según estimaciones, aproximadamente el 20% de las embarazadas sufren hemorragias nasales, en comparación con solo el 6% de las no gestantes. Este aumento en la incidencia se debe principalmente a los cambios fisiológicos que ocurren en el cuerpo durante la gestación, como el incremento en el volumen sanguíneo y las alteraciones hormonales.
Durante el embarazo, el cuerpo se adapta para nutrir al bebé en desarrollo. El sistema circulatorio se expande, produciendo hasta un 50% más de sangre para satisfacer las necesidades del útero, la placenta y el feto. Este mayor flujo sanguíneo afecta diversas partes del cuerpo, incluyendo las mucosas nasales, que se vuelven más sensibles y propensas a sangrar. Además, factores ambientales como el aire seco, las alergias o incluso el simple acto de soplarse la nariz con fuerza pueden desencadenar estos episodios.
Causas del Sangrado Nasal en el Embarazo
Las causas principales del sangrado nasal durante el embarazo están relacionadas con los cambios hormonales y circulatorios. Las hormonas como el estrógeno y la progesterona aumentan drásticamente, lo que provoca que los vasos sanguíneos en la nariz se dilaten y se vuelvan más frágiles. El incremento en el volumen sanguíneo ejerce mayor presión sobre estos vasos delicados, haciendo que sean más susceptibles a romperse incluso con estímulos menores.
Entre los factores desencadenantes específicos se incluyen:
Sequedad nasal: El aire seco, común en ambientes con calefacción o aire acondicionado, reseca las membranas mucosas de la nariz, facilitando las rupturas vasculares. Esto es particularmente frecuente en climas fríos o durante viajes en avión.
Congestión nasal: Muchos embarazos vienen acompañados de rinitis gestacional, una congestión no alérgica causada por los cambios hormonales. Esta hinchazón de las mucosas nasales puede irritar los vasos sanguíneos y provocar sangrado.
Alergias o infecciones: Resfriados, sinusitis o alergias estacionales agravan la irritación nasal, aumentando el riesgo de epistaxis.
Traumatismos menores: Acciones cotidianas como soplarse la nariz con fuerza, estornudar violentamente o incluso rascarse la nariz pueden desencadenar un sangrado.
En casos raros, condiciones subyacentes como hipertensión arterial, trastornos de coagulación o pólipos nasales pueden contribuir. Sin embargo, la mayoría de los sangrados nasales en el embarazo son benignos y no indican problemas graves. Es importante notar que estos episodios suelen comenzar al final del primer trimestre y pueden persistir hasta después del parto, mejorando gradualmente a medida que los niveles hormonales se normalizan.
Síntomas Asociados con el Sangrado Nasal
El síntoma principal es el sangrado nasal, que puede variar en intensidad desde gotas leves hasta flujos más abundantes. A menudo, el sangrado ocurre de un solo orificio nasal y dura unos pocos minutos. Puede ser acompañado de congestión nasal, goteo postnasal o una sensación de sequedad en la nariz.
Otros síntomas relacionados incluyen:
Hinchazón de las mucosas nasales, lo que dificulta la respiración.
Irritación o picazón en la nariz.
En algunos casos, dolor de cabeza o fatiga debido a la congestión crónica.
Aunque incómodos, estos síntomas rara vez afectan el desarrollo del bebé. Sin embargo, si el sangrado es frecuente, puede causar ansiedad, lo que subraya la importancia de manejar la condición adecuadamente.
Cuándo Buscar Ayuda Médica
Aunque la mayoría de los sangrados nasales durante el embarazo son inofensivos, hay situaciones en las que se debe buscar atención médica inmediata para descartar complicaciones.
Llama a tu médico o ve a emergencias si:
El sangrado no se detiene después de 20-30 minutos de aplicar presión.
Hay una pérdida abundante de sangre, lo que causa palidez o debilidad.
El episodio sigue a un golpe en la cabeza o trauma facial.
Tienes hipertensión arterial o antecedentes de problemas de coagulación.
Experimentas dificultad para respirar, dolor en el pecho o vómitos por tragar sangre.
Los sangrados son muy frecuentes (más de una vez por semana), lo que podría indicar una condición subyacente como anemia o problemas vasculares.
En el contexto del embarazo, es crucial monitorear la presión arterial, ya que la preeclampsia puede manifestarse con sangrados nasales persistentes. Tu obstetra puede realizar pruebas para evaluar la coagulación sanguínea o referirte a un otorrinolaringólogo si es necesario.
Tratamiento del Sangrado Nasal
El tratamiento inicial para un sangrado nasal es simple y se puede realizar en casa. Sigue estos pasos de primeros auxilios recomendados por expertos:
Mantén la calma y siéntate erguida: Inclina ligeramente el cuerpo hacia adelante para evitar tragar sangre, lo que podría causar náuseas.
Aplica presión: Usa el pulgar e índice para pinzar la parte blanda de la nariz, cerrando ambos orificios. Mantén la presión por 10-15 minutos sin soltar para verificar.
Usa compresas frías: Aplica hielo envuelto en una tela sobre el puente de la nariz y las mejillas para contraer los vasos sanguíneos.
Respira por la boca: Mantén la cabeza por encima del nivel del corazón.
Si el sangrado persiste, repite el proceso por otros 10-15 minutos. Evita inclinar la cabeza hacia atrás, ya que esto puede llevar a aspirar sangre. Para congestión asociada, usa soluciones salinas en spray o gotas, pero consulta a tu médico antes de usar descongestionantes medicados, ya que algunos no son seguros en el embarazo.
En casos severos, el médico podría cauterizar los vasos sanguíneos o prescribir medicamentos para controlar la hipertensión si es un factor contribuyente.
Prevención: Estrategias Efectivas
Prevenir los sangrados nasales es posible con hábitos simples que mantienen las mucosas nasales hidratadas y protegidas.
Hidratación: Bebe al menos 8-10 vasos de agua al día para mantener las membranas húmedas.
Humidificador: Usa uno en tu habitación, especialmente en invierno o climas secos. Límpialo regularmente para evitar bacterias.
Cuidado al soplarte la nariz: Hazlo suavemente y mantén la boca abierta al estornudar para reducir la presión.
Lubricantes nasales: Aplica geles a base de agua en el interior de la nariz para combatir la sequedad.
Evita irritantes: Mantente alejada del humo de cigarrillo, alérgenos y ambientes muy secos.
Elevación al dormir: Usa una almohada extra para elevar la cabeza y reducir la congestión.
Incorporar estos hábitos no solo reduce los sangrados, sino que mejora el confort general durante el embarazo.
Conclusión
El sangrado nasal durante la gestación es una molestia común derivada de los cambios naturales del cuerpo, pero con el conocimiento adecuado, se puede manejar efectivamente sin mayores preocupaciones. Al entender las causas, reconocer los síntomas y aplicar tratamientos y prevenciones simples, las mujeres embarazadas pueden minimizar su impacto.
Siempre consulta a tu médico o partera para asesoramiento personalizado, especialmente si los episodios son frecuentes. Recuerda, el embarazo es un período de transformación, y condiciones como esta son temporales, desapareciendo generalmente después del parto. Mantén un enfoque positivo y cuídate para disfrutar esta etapa única.
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