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Mareos en el Segundo Trimestre del Embarazo


El embarazo es una etapa llena de cambios físicos y emocionales para. Durante los nueve meses de gestación, el cuerpo se adapta para albergar y nutrir al bebé en desarrollo, lo que puede generar una serie de síntomas, algunos más comunes que otros. Uno de estos síntomas es el mareo, que afecta a muchas embarazadas en diferentes momentos del proceso. En particular, en el segundo trimestre —que abarca desde la semana 13 hasta la 28 aproximadamente, los mareos pueden aparecer o intensificarse debido a las transformaciones específicas que ocurren en esta fase.


El segundo trimestre se considera a menudo como el “período de oro” del embarazo, ya que muchas embarazadas experimentan una disminución de las náuseas y el cansancio del primer trimestre, y aún no enfrentan las molestias más intensas del tercero, como el peso adicional o las contracciones. Sin embargo, no está exento de desafíos. Los mareos, definidos como una sensación de inestabilidad, vértigo o debilidad que puede llevar incluso a desmayos, son reportados por un porcentaje significativo de embarazadas.

Según diversas fuentes médicas, hasta el 50-70% de las embarazadas pueden experimentar episodios de mareo en algún punto del embarazo, y en el segundo trimestre, estos se asocian frecuentemente con el crecimiento del útero y los ajustes circulatorios.


Entender los mareos en este trimestre es crucial porque, aunque suelen ser benignos y parte normal de la adaptación corporal, en ocasiones pueden indicar problemas subyacentes que requieren atención médica.


Causas de los Mareos en el Segundo Trimestre

Los mareos durante el embarazo no son un síntoma aislado, sino el resultado de múltiples factores interconectados que el cuerpo experimenta para sostener la vida en desarrollo. En el segundo trimestre, el feto crece rápidamente, y el útero se expande, lo que influye directamente en el sistema circulatorio y metabólico de la embarazada.


  • Una de las causas principales es el cambio hormonal. Hormonas como la progesterona y el estrógeno aumentan drásticamente, lo que provoca que los vasos sanguíneos se relajen y dilaten. Esto es esencial para incrementar el flujo sanguíneo hacia el útero y el bebé, pero puede reducir la presión arterial de la embarazada, especialmente cuando se levanta rápidamente o permanece de pie por mucho tiempo. Como resultado, el retorno de sangre al corazón y al cerebro se ralentiza temporalmente, generando esa sensación de mareo o debilidad. Este fenómeno es más notorio en el segundo trimestre porque el volumen sanguíneo ha aumentado hasta un 40-50%, obligando al corazón a trabajar más intensamente. 


  • Otra causa común es la compresión vascular provocada por el útero en crecimiento. A medida que el bebé se desarrolla, el útero presiona la vena cava inferior —la principal vena que transporta sangre de las extremidades inferiores al corazón— especialmente cuando la persona se acuesta boca arriba. Esto se conoce como el síndrome de hipotensión supina y es más prevalente a partir de la mitad del segundo trimestre. La presión reduce el flujo sanguíneo, lo que puede causar mareos intensos, náuseas e incluso desmayos si no se corrige la posición. Además, en entornos calurosos o agobiantes, como transportes públicos o habitaciones cerradas, el calor dilata aún más los vasos, exacerbando el problema.


  • La hipoglucemia, o baja azúcar en sangre, también juega un rol significativo. Durante el embarazo, el metabolismo se acelera para nutrir al feto, lo que puede deplegar rápidamente las reservas de glucosa si la madre no come con regularidad. En el segundo trimestre, cuando el apetito suele mejorar, pero las demandas energéticas aumentan, saltarse comidas o consumir dietas pobres en carbohidratos complejos puede desencadenar mareos. 


  • La anemia por deficiencia de hierro es otra factor clave. El hierro es vital para la producción de hemoglobina, que transporta oxígeno en la sangre. Con el aumento del volumen sanguíneo, muchas mujeres necesitan más hierro, y su deficiencia puede causar fatiga, debilidad y mareos. 


  • Otros contribuyentes incluyen la deshidratación, común si no se ingiere suficiente líquido, ya que el cuerpo necesita más fluidos para mantener el volumen sanguíneo expandido. El estrés y la fatiga acumulada también pueden agravar los mareos, al igual que el exceso de ejercicio o la exposición a altas temperaturas. En raros casos, condiciones más serias como arritmias cardíacas, preeclampsia o embolias pulmonares podrían manifestarse con mareos, aunque estas suelen aparecer en trimestres posteriores.  Es importante notar que, aunque estos factores son comunes, cada embarazo es único, y factores como la edad, el peso preembarazo o embarazos múltiples pueden influir en la intensidad de los síntomas.


Síntomas Asociados a los Mareos

Los mareos en el segundo trimestre no siempre se presentan solos; a menudo vienen acompañados de otros síntomas que ayudan a identificar su origen y gravedad.


  • El síntoma principal es una sensación de inestabilidad o vértigo, como si el entorno girara o la persona estuviera a punto de caer. Esto puede durar segundos o minutos y suele empeorar con movimientos bruscos.


  • Frecuentemente, se asocian con debilidad general, palidez, sudoración fría y náuseas leves, reminiscentes del primer trimestre pero menos intensas. En casos de compresión de la vena cava, puede haber falta de aire o palpitaciones cardíacas, ya que el corazón compensa el flujo reducido. 


  • Si la causa es hipoglucemia, los mareos podrían ir con temblores, hambre repentina o confusión. Para la anemia, síntomas adicionales incluyen fatiga crónica, falta de concentración y piel pálida.


  • En entornos específicos del segundo trimestre, como lugares calurosos o con mucha gente, los mareos pueden incluir sofocos, ansiedad o sensación de agobio, lo que agrava el vértigo.  Es raro, pero si hay desmayos (síncope), esto indica una caída más abrupta de la presión arterial y debe monitorearse.


Reconocer estos síntomas asociados es clave para diferenciar mareos benignos de aquellos que requieren intervención.


Cuándo Buscar Ayuda Médica

Aunque la mayoría de los mareos en el segundo trimestre son inofensivos, hay señales de alerta que no deben ignorarse.


  • Si los episodios son frecuentes, intensos o no responden a medidas simples como cambiar de posición, es esencial consultar a un profesional de la salud. 


  • Preocúpese si los mareos se acompañan de sangrado vaginal, dolor abdominal severo, visión borrosa, dolores de cabeza intensos o hinchazón repentina en manos y pies, ya que podrían indicar complicaciones como placenta baja, desprendimiento placentario o preeclampsia —una condición hipertensiva que afecta al 5-8% de los embarazos después de la semana 20.  


  • La falta de aire persistente, dolor en el pecho o desmayos recurrentes podrían señalar problemas cardíacos, anemia severa o embolias. 


  • En el segundo trimestre, si los mareos ocurren al despertar o después de reposar, o si persisten a pesar de hidratación y alimentación adecuada, una evaluación médica es recomendada.


  • Pruebas como análisis de sangre para chequear hierro, glucosa y presión arterial pueden ser necesarias.


Recuerde que muchas complicaciones materno-parentales son prevenibles con detección temprana, así que no dude en comunicarse con su obstetra.


Remedios y Prevención

Afortunadamente, hay numerosas estrategias para aliviar y prevenir los mareos en el segundo trimestre. El enfoque principal es mantener la estabilidad circulatoria y nutricional.


  • Para remedios inmediatos, si siente mareo, siéntese o acuéstese inmediatamente, preferiblemente sobre el lado izquierdo para aliviar la presión en la vena cava. 


  • Respire profundamente, beba agua o una bebida azucarada si sospecha hipoglucemia, y evite movimientos bruscos. Comer un snack rico en proteínas y carbohidratos, como frutos secos o fruta, puede estabilizar el azúcar en sangre rápidamente. 


  • En términos de prevención, la hidratación es fundamental: beba al menos 2 litros de agua al día, más si hace calor. 


  • Coma comidas pequeñas y frecuentes, enfocadas en alimentos ricos en hierro como espinacas, carnes rojas magras, legumbres y cereales fortificados. Si su médico lo prescribe, tome suplementos de hierro o vitaminas prenatales.


  • Evite estar de pie prolongadamente; si es inevitable, mueva los pies o use medias de compresión para mejorar el retorno venoso. 

  • Levántese lentamente de la cama o silla, y evite baños calientes que dilaten vasos.


  • Duerma o repose siempre de lado, no boca arriba, a partir de la semana 16-20. 


  • Incorporar ejercicio moderado, como caminar o yoga prenatal, fortalece la circulación; pero empiece despacio y deténgase si aparece mareo.


  • Maneja el estrés con técnicas de relajación, y evite entornos agobiantes o calurosos.


  • Mantén un peso saludable y siga controles prenatales regulares para monitorear la presión arterial y niveles de hierro.


Con estos hábitos, muchos mareos se pueden minimizar, permitiendo disfrutar más del segundo trimestre.


Conclusión

Los mareos en el segundo trimestre del embarazo son un síntoma común derivado de los impresionantes cambios que el cuerpo realiza para sostener la vida. Aunque pueden ser molestos, entender sus causas —desde hormonales hasta mecánicas— y aplicar remedios simples como hidratación, alimentación equilibrada y posiciones correctas, puede hacer una gran diferencia.


Siempre priorice la consulta médica ante síntomas preocupantes para asegurar un embarazo saludable. Con cuidado y atención, esta etapa puede ser una de las más placenteras, preparando el camino para la llegada del bebé.


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