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| Respetando los sentimientos de los niños En nuestra sociedad es una realidad que muy pocos adultos respetan los sentimientos de los niños. ¿Has escuchado la expresión “Los niños hablan cuando las gallinas mean”? Este y otros dichos son porque la mayoría de las veces se piensa que lo que los niños hablan o piensan es insignificante o algo inmaduro. Si te fijas, a veces les decimos cosas a los niños que ni nos imaginaríamos decírselas a un adulto (que muchas veces se comporta peor). Por ejemplo, no lo pensamos dos veces antes de criticar como se ve, o como se comporta, o en que falla…y cuantas veces se le critican sus sueños, o sus pensamientos, o hasta sus amistades. La realidad es que, los criticamos muchas veces sin ninguna piedad. Esto lo hacemos porque consideramos que sus sentimientos son menos importantes que los de un adulto. Este es el mismo tipo de comportamiento que se ve en las prisiones, o e las minorías, donde alguien autoritativo o de poder domina a la mayoría, muchas veces para evitar la violencia, pero sin embargo, creando muchas veces como consecuencia la violencia… ¿hace sentido? Tenemos la idea de que los niños nos tienen que “respetar” por medio de la creación de una relación no balanceada con ellos, siendo el adulto la “autoridad”. Se piensa que el niño debe estar a la merced del adulto de forma que este mantenga el “control”, invalidando los sentimientos del niño. Pero cuando no le validamos al niño sus sentimientos, lo que estamos haciendo es rechazando su “humanidad”. Los niños son personas “reales”. Es por esto que se merecen nuestro respeto, y que validemos su individualidad. Las exigencias de la “vida moderna” previenen que muchos adultos no tengan tiempo para escuchar a sus hijos. Es por esto que la única forma de comunicación que les queda a estos niños y jóvenes es el coraje, siendo este tipo de comportamiento el más “familiar” en nuestra sociedad. También otro tipo de comportamiento que muchas veces “ignoramos”, pero es igual de dañino es el niño o joven que aprende a aguantar, disfrazar, o “esconder” sus sentimientos, como forma para “protegerse” de la ridiculez o la falta de aceptación de sus padres. El problema hoy en día es que los padres piensan que mientras mas cariño “material” le den, especialmente si es más que lo que recibe el compañero de escuela o el vecino, mejor será el niño de adolescente y de adulto. Sin embargo, esto es probado vez tras vez que es todo lo contrario. Nuestros niños exigen desde la infancia temprana que se validen sus sentimientos. Hoy en día son más y más padres que utilizan la crianza de apego, con resultados positivos. Todos tenemos la capacidad de “entender” los sentimientos de los niños, solo por el sencillo hecho de que sus sentimientos son bien similares a los nuestros. |




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