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| El reflujo gastrointestinal y el bebe lactado “…vomita luego de la alimentación, rechaza el pecho, se queja constantemente, se ahoga, asquea, tose, no gana de peso, llora inconsolable, arquea la espalda, se pone irritable cuando se acuesta, suena congestionado…”—si escuchas algunos de estos síntomas, muy probable se esta hablando de reflujo. El cuerpo de los bebes no es igual al de los adultos. Por ejemplo, el desarrollo del tracto intestinal no se completa sino hasta después del nacimiento. Quizás sea esta la razón por la cual la leche materna contiene encimas digestivas para asistir la digestión. En algunos casos el reflujo se complica cuando hay en adición algún problema respiratorio (muchas veces reflejo del mismo reflujo), los cuales aumenta la presión en el abdomen, aumentando los síntomas de reflujo. Otras situaciones donde se puede aumentar la presión en el abdomen son la ropa demasiado apretada, el cinturón del asiento del carro o cargador, o estar sentado por mucho tiempo. El reflujo consiste en el movimiento espontaneo en reversa de los contenidos del estomago hacia el esófago. Este proceso no necesariamente esta acompañado de vomito ni buches. El reflujo puede ser silencioso, significando que, aunque existe, no necesariamente vemos vómitos ni buches. El reflujo gastrointestinal o GERD (siglas en Ingles) tiende a ocurrir en un 18% de los infantes, tendiendo a ser más común entre los varones. Tiende a ocurrir en los primeros 9 meses de vida, tendiendo a aparecer en las primeras semanas de vida. Aproximadamente un 50% de los infantes menores de 2 meses vomitan o botan buches al menos 2 veces al día. Se ha encontrado que el reflujo tiende a ocurrir mucho mas en los países industrializados que en aquellos países cuya cultura fomenta a que se lacten a los bebes y se carguen (rebozos o cargadores hamaca) durante la mayor parte del día. En muchos casos el reflujo se resuelve espontáneamente ya para el segundo año de vida. |